Jose Bau Diyabanza ha creado en 1989 en el Congo una compañía de teatro que abriga una ONG especializada en la educación comunitaria por medio del teatro gratuito (salud, medio ambiente, y derechos del hombre) y que se desplaza por los pueblos.
¿De dónde vienes tu Jose?
Yo nací en Matadi, una ciudad portuaria en la provincia del Bajo Congo en la costa del océano. Soy el menor de una familia de cuatro hijos y tengo una hermana mayor y dos hermanos. Más tarde pasé 9 años en un internado. Al principio no sabía ni siquiera tender la cama pero allá descubrí el sentido de la convivir con los otros.
¿Y después cuál fue tu rumbo?
A los 14 años quería volverme sacerdote pero finalmente entré en una escuela protestante. Como no podía pagar mis estudios yo estaba solamente alojado en el internado y me preparaba yo mismo la comida. Después volví a Kinshasa y allá encontré a mis hermanos y mi hermana que vivían de manera muy modesta. Entonces deje de lado mi diploma para trabajar durante 3 años con mi hermano carpintero. Gracias a la carpintería pude ir al Instituto Nacional de las Artes (INA), creado en esa época con el apoyo de la Unesco.
¿Y ese fue entonces tu primer contacto con el teatro?
Sí, inclusive comencé a montar pequeñas piezas con dos o tres estudiantes, nos presentábamos en las escuelas, las universidades, los colegios… Y con el centro Wallonie Bruxelles formamos una asociación para que las piezas presentadas fueran gratuitas. En 1989, creé una pequeña compañía de teatro que se llamaba Kamikazes. No era todavía muy organizada y no había ninguna formación de teatro de intervención [1].
¿Y cómo profundizaste tu formación teatral?
Como me hacía falta aprender sobre la masa, fui entonces durante tres años a ver grandes artistas. El último que conocí era una solemnidad del teatro congolés, se llamaba Norbert Mikanza , era experto en francofonía en la Unesco y fue él quien creó el Teatro Nacional. Me encontré con él algunos días antes de su muerte y le pregunté qué debía hacer para ser como él. Y me respondió que yo no debía hacer el “teatro de los pobres“. Es decir, que la riqueza está en el espíritu y en los actos y no en lo material. Después tuve una invitación de Prosper Kompaoré quien es un grande del teatro de intervención en Burkina Faso y quien ha enormemente aportado a nuestra compañía de teatro.
¿Qué ha cambiado desde la creación de Kamikazes hace 18 años?
Diría que aquello que ha fundamentalmente cambiado es la comunicación. De algunas hojas A4 hemos pasado a internet. De aquí en adelante el nombre ATA [1] y su correo esta a la disposición para que todo el mundo pueda crear su propia compañía de teatro si lo desea. Hemos desarrollado con ATA tres divisiones de trabajo: la investigación para analizar los problemas sobre el terreno, las formaciones que constituyen las actividades permanentes y la animación que retribuye un poco de medios a la compañía de teatro. Lo que es particularmente importante porque no hay subvenciones por las actividades culturales en el Congo. Hemos publicado ya seis piezas de teatro así como videos.
¿Que piensas del impacto real de tus piezas de sensibilización?
El impacto es muy palpable, te doy un ejemplo. Hace algunos años hubo un accidente de avión sobre el mercado central y mucha gente perdió la vida por falta de bancos de sangre. Iniciamos una campaña en los buses sobre el donar sangre, al final de una semana la cooperación alemana vino para pagar los boletos para una gira de un mes. Después nos presentamos en un estadio y el gobierno alemán instaló en Kinshasa cinco bancos de sangre. He aquí como el teatro puede hacer tomar conciencia de ciertos problemas y contribuir a resolverlos.
¿Para concluir, que tipos de relaciones tienes con las autoridades congolesas?
Oficialmente las relaciones con mi gobierno son buenas porque ellas no existen. No hay mucho compromiso de los oficiales congoleses. Pero he estado algunas veces preocupado y especialmente dos veces arrestado a causa de mis posiciones asumidas. Tengo sin embargo buenas relaciones con la comuna de N’djili, lugar sede de la compañía de teatro, porque ella nos asocia a todas las decisiones de la movilización social.
Quisiera terminar expresando mi apoyo y mi consideración a Résonances y sus lectores.
| Para ir más lejos: Résonances Africaines N° 17 - Octobre 2007 |









