Promover las papas nativas frente a la competencia de cultivos no tradicionales: ese es el objetivo del primer festival de la papa en Tarma, Perú. El pasado mes de mayo más de treinta expositores, agricultores individuales o asociaciones de productores, presentaron sus productos y expusieron platos gastronómicos.
Las papas colorean la Plaza de Armas
Organizado por el gobierno regional de Junín, en colaboración con empresas, la feria tuvo un gran éxito entre los agricultores: 100% de los campesinos convocados participaron, comprendidos algunos productores especializados en la papa nativa que gozan de gran renombre en la región. Con un promedio de seis variedades por participante, la región demostró orgullosamente que la papa no está muerta: existen, en efecto, 181 variedades de papa diferentes en la zona. Desde las 9 de la mañana los campesinos de toda la región llegaron a Tarma. La primera etapa de la jornada fue un concurso para calificar los mejores stands de papas. El jurado fue compuesto por universitarios especialistas en la papa y por funcionarios del ministerio de Agricultura. Tomando en cuenta algunos criterios como la calidad de las variedades, su diversidad o el conocimiento técnico del productor, se concedían algunos premios. Los cinco mejores expositores recibieron premios desde 20 mil a 100 mil soles (alrededor de 50 a 250 euros). La publicidad de la que se beneficiaron les asegura también ventas mucho más importantes.
La papa, comida tradicional a preservar
El consumo de papa en Perú es de 88 kilos al año por persona, que es menos del consumo registrado en países como Francia o Bélgica, (alrededor de 100 kilos al año por persona). Desde hace algunos años, los peruanos se orientan hacia el consumo de otros productos como base de su alimentación. Los hábitos alimenticios comenzaron a cambiar a partir de los años setenta, cuando el gobierno subvencionó el arroz, el trigo y el maíz. Hoy en día la papa nativa está asociada a la imagen de una campesina pobre y demacrada, mientras que la del arroz blanco es la de una elegante señorita limeña. Además, la papa criolla, (papa blanca cultivada en las costas), constituye igualmente una fuerte competencia a las papas de todos colores ya que se presta más a la comercialización.
En Perú la papa nativa es parte de la cultura andina tradicional. La feria aspira a restituir toda la importancia a un alimento donde sus variedades portan nombres evocadores en quechua, como “Flor de la Mañana”, “Mariposa Encantadora” o “Pasión de Medianoche”. Los visitantes adoraron los platos tradicionales a base de papas, que no tardaron en acabarse. Según Gloria Dávila, organizadora de la feria y empleada del gobierno regional, “la demanda fue tan fuerte que los productores no tuvieron suficientes papas para vender”. Esta gran demanda simboliza el éxito de la feria, pero indudablemente de las papas.
Las empresas locales asociadas a la biodiversidad
El evento alcanzó sus objetivos y las papas sedujeron a los visitantes. Varios productores pudieron entablar relaciones comerciales y firmar contratos con empresas locales y nacionales, tales como “Agrocop” o “Wong”, la primera cadena de supermercados peruanos. Algunos otros se comprometieron a comprar directamente las papas a los productores. Con el apoyo del presidente peruano Alan García y de las Naciones Unidas, que proclamaron el año 2008 como el “año internacional de la papa”, los productores peruanos esperan restablecer a este producto milenario toda la nobleza que sus ascendientes incas le habían concedido.
| Para ir más lejos: Résonances Latino Américaines N°19 - Diciembre 2007 |





