La Opción 10%: Hacia un nuevo acuerdo para la seguridad humana en el mundo

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La opción 10% formula un mensaje federador y propone una medida eficiente para mejorar la seguridad humana a todos los niveles, desde el más local, hasta el más global: animar en todos los países la conversión de 10% de los gastos militares y ventas de armas en inversiones para el desarollo social, favoreciendo especialmente la protección social, la salud y la educación.

1. Menos armas, más derechos: un camino de progreso social y democrático

La seguridad forma parte integrante de los derechos humanos fundamentales. Las necesidades de seguridad de los seres humanos van más allá de los objetivos de seguridad nacional y conciernen también todas las formas de inseguridad económica y social que afectan, a menudo con violencia, las vidas a diario. La erradicación de la más masiva de las formas de inseguridad que constituye la pobreza aparece por consiguiente como un componente esencial de toda perspectiva de desarrollo de la seguridad humana en el mundo.

Todas las experiencias históricas lo atestiguan: el progreso social estriba sobre todo en la capacidad de los pueblos para hacerse oír, protestar y proponer públicamente, interpelar los poderes económicos y políticos e influir en las orientaciones de las políticas públicas: los derechos humanos fundamentales, los derechos sociales y los derechos políticos están por lo tanto muy relacionados; la lucha contra la pobreza y el desarrollo democrático necesitan que estos derechos se activen simultáneamente.

Desgraciadamente, en numerosos países, los derechos democráticos están constreñidos y restringidos por la militarización más o menos importante del régimen y de la sociedad.

La amplificación de la carrera armamentística, la persistencia de fuertes antagonismos nacionales más o menos mantenidos, incluso alimentados, el desarrollo de las industrias y de las políticas de guerra están asociados singularmente a la penetración de intereses relacionados con las armas en las esferas políticas, económicas y mediáticas, tanto en el Norte como en el Sur.

En todas partes, la petición para « menos armas y más derechos” transmitida por la Opción 10% parece pues crucial afín de reducir la expansión de las diferentes formas de militarización y de amplificar los desarrollos sociales y democráticos.

2. Llevar los compromisos no violentos de la sociedad civil hasta los Estados

En el terreno, numerosos actores sociales demuestran cada día la pertinencia y la eficacia de los combates para liberarse del yugo de la pobreza y del miedo movilizando la potencia radicalmente no violenta de los derechos.

A nivel institucional, las Naciones Unidas intentan promover la cultura de la no violencia en un contexto de inquietud creciente en cuanto a la influencia ejercida por las prácticas y las redes terroristas sobre los jóvenes particularmente.

Pero el impacto de estos esfuerzos será desafortunadamente limitado hasta que la exigencia democrática no sea más claramente definida como un compromiso político de resolución no violenta de los conflictos sociales; y mientras que la violencia armada siga siendo promovida como prioridad legítima para tratar conflictos internacionales. Reducir todas las formas de violencia mediante vías democráticas no violentas: una opción tan fundamental necesita de más coherencia para ser plenamente creíble y eficaz.

De ahí, la necesidad de extender el alcance del compromiso no violento hasta los Estados apoyando la Opción 10% a través de la adopción de políticas de seguridad nacional únicamente defensivas, la disminución de la producción y del comercio de las armas, la promoción de “zonas de no guerra” a través de acuerdos regionales de cooperación.

3. Reequilibrar los gastos de defensa nacional y las inversiones en desarrollo social.

El enorme desequilibrio que se profundiza entre la magnitud de los gastos de armamento y las tímidas inversiones acordadas para el desarrollo suscita interrogaciones e inquietudes crecientes en todas partes del mundo. A nivel mundial, los gastos militares no dejan de aumentar y ya sobrepasan largamente el billón de dólares US por año.

Según las estimaciones de la ONU, una reducción de solamente 10% de dichos gastos permitiría financiar la erradicación de la pobreza; según esta organización, una inversión de 15 mil millones de dólares permitiría asegurar el acceso al agua potable para todos, 20 mil millones de dólares bastarían para acabar con el hambre y 12 mil millones de dólares por año garantizarían la educación de base para todos los niños del mundo…

Si se tienen en cuenta los niveles de acumulación de armamentos ya alcanzados en gran parte de los países, una reducción de los gastos militares como la propuesta se podría poner en práctica sin afectar las capacidades de defensa nacional. Por lo tanto, la Opción 10% propone examinar racionalmente las posibilidades y las ventajas de un nuevo equilibrio en los presupuestos nacionales entre las inversiones públicas en política de defensa y en política de desarrollo social, para responder mejor a las necesidades de seguridad de la población:

  • las necesidades de seguridad nacional, basándose en políticas defensivas, menos arriesgadas y menos caras que otras políticas más agresivas, incluso totalmente guerreras;
  • las necesidades de “seguridad social”, aumentando las inversiones en desarrollo social, incluyendo particularmente todas las formas de protección social como instrumento determinante para luchar contra la pobreza, estimular el desarrollo sostenible y reducir las desigualdades.

4. Transparencia 100%

Respecto a las políticas de defensa y armamento, algunos grupos demasiado reducidos tienen acceso a informaciones y a decisiones que ponen en juego millones de vidas humanas y cantidades considerables de dinero público.

Sobre asuntos tan cruciales, la debilidad del control democrático no es sana ni tranquilizadora: no permite garantizar que no se manipulan los datos para servir intereses o fines que no se preocupan necesariamente del interés general en cuanto a la seguridad humana. Del mismo modo, un mejor seguimiento de la atribución de los financiamientos consagrados a las inversiones sociales es, en numerosos países, una imperiosa necesidad de buena gobernanza.

De ahí la exigencia de un máximo de transparencia. En esta perspectiva, la Opción 10% integra el compromiso a publicar la información y a asociar a los actores sociales y más ampliamente a los diversos componentes de la sociedad civil al seguimiento del proceso de conversión de los 10% así como a los debates de todas las políticas públicas que contribuyen a la seguridad de las poblaciones.

5. Una perspectiva global desde iniciativas unilaterales

Las negociaciones y acuerdos multilaterales constituyen evidentemente el medio más apropiado para concebir y conducir políticas de desarme. Sin embargo, es necesario hacer evolucionar la situación de muchos países totalmente dependientes de las posiciones impuestas por las grandes potencias militares que forman parte también de los principales Estados proveedores de armamentos…

En este contexto, la Opción 10% permite iniciativas unilaterales susceptibles de reforzar los esfuerzos multilaterales ya entablados, y al mismo tiempo emprender nuevas políticas nacionales y nuevas alianzas internacionales. En efecto, en el Norte como en el Sur, existen países sensibles al interés de garantizar la autonomía de su política de defensa, excluir el recurso a las armas nucleares y a toda arma de destrucción masiva, reducir su dependencia respecto al comercio de armas y a la industria armamentística, reforzar su capacidad para desarrollar las cooperaciones económicas y culturales, acabar con la pobreza y asegurar el acceso para todos a los derechos fundamentales.

La Opción 10% permite liberar posibilidades de financiamiento público para realizar inversiones estratégicas en materia de desarrollo social. En Francia, por ejemplo, la conversión de 10% de los gastos militares podría financiar completamente la creación de un servicio civil socialmente útil para todos los jóvenes. En India, la misma conversión del presupuesto podría iniciar un financiamiento de solidaridad nacional para establecer las bases de la seguridad social de los trabajadores del sector informal actualemente debatida en el Parlamento.

La Opción 10% ofrece por consiguiente la posibilidad para cada país de promover con total seguridad un enfoque alternativo de la influencia internacional, menos fundada sobre la potencia militar que sobre el compromiso moral y político en favor de la paz y de la justicia social; y de participar en el liderazgo internacional hacia un nuevo acuerdo para la seguridad humana en el mundo.

Más información sobre la opción 10%, contacte Jean-Pierre Dardaud

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La Opción 10%
Hacia un nuevo acuerdo para la seguridad humana en el mundo
Actualizado : Martes 25 de noviembre de 2008