Proponer políticas ambientales populares alternativas a las políticas de los estados, tal ha sido el motivo de la contra-conferencia de Bali, que se tuvo paralelamente a la conferencia de los representantes de los Estados sobre el cambio climático, en diciembre pasado. Este encuentro, organizado por militantes indonesios apoyados por organizaciones internacionales como la Vía Campesina [1], se materializó bajo la forma de un campamento “de la solidaridad por una tierra fresca”. 150 participantes de la Vía Campesina, provenientes de una veintena de países se unieron a los participantes indonesios. La movilización de la población se concentró en una mañana de acciones, llamada: “Movimientos de foros sociales de Bali”. Desgraciadamente el campamento, alejado de la ciudad y sin gran mediatización, ha sido frecuentado sobretodo por militantes.
¡La sociedad civil exige estar asociada a los debates sobre el calentamiento climático!
En esta decimotercera conferencia oficial sobre el cambio climático, como anteriormente, ningún representante de la sociedad civil fue invitado a participar a los debates o a las negociaciones. Las ONG y sindicatos invitados no pudieron asistir sino como simples observadores, sin la posibilidad de expresarse. A pesar de una participación más escasa que la esperada a esta contra-conferencia, los representantes de la sociedad civil quieren ser integrados a los debates que les conciernen en primer lugar, ya que tienen propuestas concretas a ofrecer, basadas en su propia experiencia. Esta contra-conferencia es en sí misma una victoria en la resistencia a la organización de una conferencia internacional sobre el medio ambiente que reúne a los dirigentes, sin consulta de la sociedad civil, quien es la primera afectada de las decisiones tomadas en las altas esferas. Por ejemplo, las aspiraciones y las necesidades de los productores agrícolas deben estar al centro de las políticas ambientales, y no que la palabra sea solo otorgada a los intereses de las empresas y el mercado. La Vía Campesina organizó un intercambio de experiencias entre los campesino de todos los países con el fin de iniciar reflexiones basadas en consideraciones prácticas.
La acción para provocar la reflexión
Debates, manifestaciones, una gran mística (sainetes culturales participativos), visitas de pueblos o aún talleres, múltiples fueron las formas de sensibilización a los problemas ecológicos. Los debates fueron productivos, principalmente los que concernían la cuestión de los agrocarburantes. La solución propuesta como alternativa a los combustibles fósiles plantea, sin embargo, numerosas cuestiones, como la de si los agrocarburantes son una solución energética o un futuro problema ecológico y social. Estos provocan la orientación en las culturas hacia el monocultivo intensivo que implica deforestaciones masivas y una aceleración del calentamiento planetario. Los participantes exigieron el paro de las campañas de apoyo a los agrocarburantes, así como la instauración de una política mundial sobre el comercio y la agricultura. La ocasión de organizar un “tribunal” para juzgar a las multinacionales, responsables de las nefastas acciones para el medio ambiente y culpables de violaciones de los derechos humanos que llegan a veces hasta el asesinato. Además de estas denuncias y debates, se llevaron algunas acciones simbólicas.
Por ejemplo este grupo de hombres indonesios, que se hizo pintar sobre la espalda una carta que formaba lado a lado la consigna: “Climate justice”. Los manifestantes, al querer invitarse al lugar de la conferencia, se toparon importante servicio de orden que les cortó el paso. Se siguió un largo momento de confrontación inmóvil silencioso que se alimentó de cólera y estupefacción. A pesar de la vigilancia omnipresente y pesada de las fuerzas del orden, esta contra-cumbre ambiciosa para un planeta más verde fue en sí una victoria para los militantes.
Para ir más lejos
Resonances Asiáticas N° 21 - Febrero 2008


