Destinos comunes en India, sin voz ni cara, se convierten los personajes principales de Unsuni, un teatro musical producido, dirigido y presentado por Mallika Sarabhai, una bailarina india muy conocida, directora de la academia de artes escenicas Darapana en Ahmedabad. La obra busca sensibilizar y movilizar la sociedad india, especialmente los jóvenes, sobre las condiciones de vida de los más pobres marginalizados en India. Se trata de un teatro popular y didáctico, presentado desde hace dos años en más de una centena de instituciones pedagógicas en toda India. La compañía de teatro ha lanzado un movimiento social llamado “Me preocupa” y ya ha movilizado 7000 jóvenes voluntarios, luego de los debates que siguen la representación.
Mostrar el reverso de la medalla del éxito económico de India
“Al leer en los periódicos uno se da cuenta que entre todos los artículos que hablan del número de indios que se vuelven más ricos cada día y de cuántas empresas indias compran compañías extranjeras, hay muchas pequeñas historias escondidas que para la mayoría de personas no existen: historias de muerte por inanición, suicidios, mujeres secuestradas, etc.”, comenta Mallika Sarabbhai. Son historias como la de Aand, un niño de la calle, de Jagtu Gond de quien la tierra ha sido expropiada, de Narayani Amma, recolector de excrementos humanos, de Mallika Bi, quien sufre discriminaciones porque ella es musulmana y de Jatín, un leproso quien lucha por enviar su hijo a la escuela. El objetivo de la pieza es tocar y hacer reflexionar sus espectadores para incitarlos a actuar en su vida cotidiana o como voluntarios en el grupo de teatro Unsuni. Esta escrita en lenguaje simple y pone en escena personajes fácilmente identificables, con el fin que sea entendida por todos. Los personajes tienen necesidades y placeres clásicos, pero representan la gente marginalizada. Impresionan por su fuerza y su voluntad de cambiar su situación oponiéndose a las discriminaciones sociales. La pieza de teatro, por medio de la identificación de los espectadores con personajes, les permite movilizarse.
Hacer escuchar los sin-voz en India
Basado en el libro Voces que no son escuchadas de Harsh Mandar, la pieza está dividida en cinco actos tratando cada uno una problemática particular. Siguiendo un ritmo que alterna los diálogos, una voz en off y un coro, se parece al teatro épico del dramaturgo alemán Bertold Brecht. Como en las piezas de este autor, el espectador no es pasivo ya que la obra hace un llamado a su conciencia social que debe llevarlo a cambiar la sociedad. La compañía de teatro ha deseado proponer piezas populares, así el paso de un acto al otro se hace por medio de canciones indias populares. Al final de cada acto los hechos sobre la realidad social y política en India o las cifras sobre la pobreza y la discriminación de clases y religiones llevan al espectador a la realidad y le recuerdan que el final feliz del cual han sido testigos no es la regla.
Después de las representaciones se levantan vivas discusiones alrededor de Unsuni. La compañía de teatro ha creado una red implicando voluntarios de diferentes organizaciones sociales, entre otras alrededor del sitio web. [1]. Los actores difunden el mensaje de “Me preocupa” ofreciendo talleres de dirección de la pieza de teatro en otras localidades. Ellos han logrado obtener un financiamiento de los Países-Bajos, lo que les permite dar a conocer su combate al extranjero. Dentro del mismo objetivo, una gira esta prevista en los Estados Unidos durante este año 2008 con el fin de que las realidades indias sean conocidas en el mundo.
| Narayani Amma, personaje que hace el papel de un recogedor de excrementos humanos: “Sí, yo he pasado toda mi vida recogiendo la mierda con mis manos desnudas. No, yo no podía quitarme el olor de mis uñas, de mis manos, de mis cabellos. Pero a mí no me daba vergüenza. La vergüenza es suya, ustedes queridos ciudadanos de este país magnífico, ustedes que dejan hacer tal trabajo a sus hermanos y hermanas. La vergüenza es suya y no nuestra.” [2] |
Para ir más lejos
Resonances Asiáticas N° 21 - Febrero 2008









