Sreeni es un “peregrino de la paz” quien continua desde 19 años a tiempo completo su sueño de dar más justicia y bienestar a los marginalizados y mas pobres. Trabaja desde hace cinco años con Ekta Parishad1, en particular sobre el tema del acceso a la tierra mediante una reivindicación no violenta. Nos cuenta su recorrido de vida.
¿Sreeni, usted puede explicarnos
sus orígenes? De dónde viene?
Vengo del Kerala, al sur de la India.
Crecí en una familia de granjeros. Ya en
aquella época, mi abuelo, quien poseía
una granja, escondía los líderes de los
movimientos de defensa por las libertades
y de los movimientos progresistas.
Me influyó mucho en mi elección de
volverme militante a pesar de que los
otros miembros de mi familia eran más
bien conservadores. Siempre me he
sentido rechazada por ellos, y sobre todo
en desacuerdo con los valores con las
cuales se relacionaban.
¿Qué estudió?
Mis estudios fueron un poco
caóticos. No tenía buenas notas en
la escuela. Como estaba en conflicto
con el sistema universitario, nunca
he recibido mi título. Pienso que
he aprendido más gracias a las
experiencias nacidas a partir de mi
compromiso social. Primero, tuve
que enfrentarme a mis padres con los
cuales estaba en conflicto. Tuve que
defender mis elecciones de vida ante
mis vecinos que no los entendían.
Luego, me opuse a una parte de la
sociedad que impide el desarrollo
social hacía más justicia. Aprendí
a ser positivo a pesar de las dificultades
y la adversidad. Hoy lucho para
el bienestar de los pobres y de los
marginalizados.
¿Cuál ha sido su evolución personal y
profesional hacía el activismo social?
Cuando tenía 17 años, me fui de
mi casa y empecé un pelegrina en
búsqueda de espiritualidad y verdad.
Hice encuentros capitales, dentro
de ellos él con mi guía espiritual
quien me acompañó a lo largo de mi
compromiso social. Yo quien siempre
me había sentido huérfano hasta mis
17 años, entonces me volví como su
hijo y entré en la gran familia de los
militantes. Tuve la suerte de encontrar
también a militantes que seguían la
palabra de Gandhi, y que me transmitieron
ambos su filosofía de no
violencia y su visión del mundo.
¿Puede compartir
con nosotros una de sus luchas
más importantes?
Una de mis grandes luchas se relaciona
estrechamente con mi propia historia
ya que concierne una situación que
sufrió mi esposa: o el sistema de las
dotes. Es un tema muy sensible y tabú
en el Kerala. Los políticos no luchan contra esta plaga que a menudo
conlleva a padres a suicidarse porque
no pueden pagar la dote de su hija.
Antes de casarnos con mi esposa,
ésta había sido rechazada siete veces
porque no tenía dote porque quería
hacerlo sin la dote. Y cuando quise
casarme con ella, provoqué la incomprensión
y esto fue muy mal aceptado.
Dos años fueron necesarios para que
pudiéramos casarnos, dos años que
marcaron el principio de mi lucha
contra el sistema de dotes. Después
del matrimonio, tuvimos que luchar
mucho. Sin embargo, no lamento
nada. Enfrentando día tras día las
crisis y los desafíos, seguí luchando
contra este sistema y organicé varias
conferencias sobre las “amenazas del
sistema de dotes y sus alternativas”.
¿Puede compartir con nosotros
una de sus victorias más grandes?
Soy el vicepresidente de un comité de
solidaridad, que agrupa a campesinos
de Plachimada, al sur del Kerala,
movilizados contra la multinacional
Coca-Cola. La instalación de una
fábrica de bebidas gaseosas en nuestra
región tuvo importantes consecuencias
nefastas sobre las poblaciones locales.
Reducía la distribución en agua a las
poblaciones y, además, contamina el
medio ambiente al volver a lanzar
agua sucia... Después de varias manifestaciones,
debates y negociaciones,
conseguimos sensibilizar al gobierno
local que negó una nueva autorización
de trabajo a Coca-Cola. ¡La fábrica
tuvo que cerrar, y eso constituyó una
gran victoria para el movimiento!
Para ir más lejos
Resonances Asiáticas N° 21 - Febrero 2008





