Militante del Movimiento de Campesinos Sin Tierra (MST) en Brasil, Ana Châ va llegando de India en donde, al lado de los campesinos, participó solidariamente en la marcha Janadesh. Exhausta por las largas jornadas de marcha, pero feliz de haber vivido una rica aventura, comparte con nosotros su experiencia.
Ana, dinos algunas palabras sobre ti.
Soy originaria de San Pedro de Moel, en Portugal. Mis abuelos eran agricultores. Es a través de ellos que descubrí el gusto por la tierra y de todo lo que se le relaciona. Más tarde, en la universidad, me fui orientando hacia las ciencias sociales y humanas. En el 2002, a los 21 años, fui por primera vez a Brasil en donde asistí al Foro Social Mundial de Porto Alegre. Este viaje tuvo un profundo impacto en mi rumbo, ya que me permitió decidir lo que quería hacer más tarde.
Eres miembro de MST en Brasil. ¿Cuáles son las razones que te motivaron a integrar esta organización?
Es en el Foro Social Mundial del 2002 donde encontré por primera vez a los miembros del Movimiento de Campesinos Sin Tierra. Descubrí su acción y sus pretensiones en favor de los campesinos pobres. Siendo yo nieta de campesinos agricultores, esto me tocó profundamente. Tuve desde entonces grandes deseos de integrar el movimiento, no de integrarlo únicamente desde otra parte del mundo, sino de consacrarme enteramente a este activismo. Después de esto regresé a Portugal con el único objetivo de preparar mi regreso a Brasil, país en el que vivo desde hace varios años trabajando en el seno del MST, en el departamento de la comunicación.
¿Por qué participar en la marcha Janadesh?
Motivaciones puramente solidarias animaron principalmente esta decisión. Pero, a parte de eso, había una necesidad de descubrir, de compartir una experiencia donde los objetivos son los mismos que aquellos en los que nosotros vivimos con el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, a saber: el acceso a la tierra para todos. Es útil confrontar diversas experiencias, ya que, aunque existan objetivos en común, no es extraño que organizaciones de pretensiones populares no procedan siempre de la misma manera para alcanzarlas. Janadesh por ejemplo, tiene fundada su acción, por su parte, sobre el principio de la no violencia, una cosa que no conocemos en Brasil. Fui entonces a India para dar mi apoyo a su causa, pero también para observar y aprender de ellos, de cosas diferentes. Es una cuestión de compartir. Así mismo se convino, en el transcurso de esos días de marcha, que algunos miembros de Janadesh vendrán a Brasil para codearse con el Movimiento de Campesinos Sin Tierra, descubrir así nuestras luchas y nuestros métodos.
Cuéntanos el desarrollo de esta marcha. ¿Cómo aconteció?
Ha sido un evento grandioso. El levantamiento pacífico y silencioso de un pueblo que aspira a un mejor porvenir. Lo que hay que saludar de esta iniciativa es la participación masiva de mujeres que han hecho una prueba de valor y de una perseverancia inaudita. Hubo igualmente el apoyo de la población, de todos aquellos que no participaron en la marcha, pero que nos acogían con flores y comida a lo largo del camino. Todo se desarrolló en calma, a pesar de algunas tensiones que rápidamente se solucionaron.
Según tú, ¿esta marcha fue un éxito?
Un verdadero éxito. Aun si las cosas no cambian de un día para otro en India y que la obtención de las mejoras reclamadas necesitará tiempo y mucha paciencia. No obstante, Janadesh sabe que no está sola, ya que la solidaridad de las organizaciones del tipo del Movimiento de los Campesinos Sin Tierra y de ciertas asociaciones internacionales, como Frères de Hommes, la conforta en su acción.
| Para ir más lejos: Résonances Asiatiques N° 18 - Novembre 2007 |




