Desarmar para combatir la pobreza : una campaña internacional

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Lanzar una dinámica conjunta de disminución de los gastos en armamento y de aumento de las inversiones en desarrollo humano constituye el inicio de un impulso formidable.

Desarmar para combatir la pobreza traduce la voluntad de :

  • responsabilizar a los países del Norte y del Sur sobre la necesidad de esforzarse en cumplir sus compromisos en materia de lucha contra la pobreza;
  • reducir la activación de los antagonismos nacionalistas y comunitaristas y bloquear la carrera armamentista de la cual se alimentan;
  • agrupar a los ciudadanos alrededor de un orgullo común: el de combatir juntos la pobreza y la precariedad para así superar conjuntamente el desafío de la justicia social.

« Para que la paz tenga un sentido para todos aquellos seres humanos que no han conocido sino el sufrimiento, tanto en tiempos de paz como de guerra, esta debe traducirse en pan o arroz, en vivienda estable, en salud y en educación, así como en dignidad humana y en libertad».

Ralph Bunche, sub-secretario general de la ONU entre 1959 y 1971 y Premio Noble de Paz en 1950

Texto grabado en el suelo de la Plaza de las Naciones Unidas de Nueva York, citado por Jean Ziegler en el Imperio de la vergüenza 2005

La lucha contra la pobreza forma parte de las grandes prioridades estratégicas consignadas por la comunidad internacional en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En un espacio globalizado, los desafíos humanos y económicos que plantea la persistencia de una pobreza masiva conciernen tanto al Norte como al Sur. En todo el mundo, la lucha contra la pobreza participa en el combate contra las humillaciones, por la reducción de las desigualdades y la activación de los derechos fundamentales que se encuentran en el centro de las dinámicas de construcción de democracia y de paz.

En todos los aspectos, el cumplimiento de los compromisos de lucha contra la pobreza es, para todos los estados signatarios, una obligación moral y política. Une obligación que impone especialmente la liberación de recursos necesarios.

Todos los observadores concuerdan en reconocer que la movilización financiera no esta a la altura de la problemática. El secretario general de la ONU no ha dejado de señalar el carácter chocante de esta carencia, sobre todo en un contexto que ve crecer permanentemente los gastos en la acumulación de armamentos.

Por un lado más de 1 000 millones de dólares son destinados anualmente para los gastos militares de todos los Estados de mundo ; por otro lado las necesidades de financiamiento de la lucha contra la pobreza estimados por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) son de 80 millones de dólares por año sobre diez años, que permiten garantizar a cada ser humano el acceso al agua potable, alimentación, educación y salud básica.

Comparando atentament estos montos, la conversión de los gastos de armamento en inversiones de desarrollo humano constituye sin duda una perspectiva posible de financiamiento para alcanzar los objetivos de la lucha contra la pobreza.

Tanto en el Norte como en el Sur, y teniendo en cuenta los excedentes acumulados, una primera fase de reducción de los gastos en armamento puede entablarse sin afectar las capacidades de defensa de los Estados.

Tanto en el Norte como en el Sur, la instauración de dispositivos de conversión de gastos militares abre la vía, sin esfuerzos financieros suplementarios, para una reorientación del presupuesto en beneficio a las políticas publicas de lucha contra la pobreza, la precariedad y la exclusión.

Tanto en el Norte como en el Sur, el incremento de estos recursos permite favorisar especialmente la implementación de innovaciones estructurales relacionadas con la extensión de dispositivos de protección social para todos los trabajadores y la movilización de la juventud al servicio de la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Leer también los documentos de la campaña

Actualizado : Jueves 27 de noviembre de 2008