Bolivia - Makhurka Teatro cambia los problemas racistas contra las palabras de Racine

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Este artículo fue publicado en septiembre de 2007 en Resonances, mensual de información ciudadana realizado por jóvenes activistas.

Restablecer el diálogo entre las culturas blancas, indígenas y mestizadas… Para Makhurka Teatro [1], hay que instaurar vínculos entre la ciudad y el campo. Los cuatro compadres de la tropa boliviana salieron al encunetro de los pueblos indígenas de Cochabamba para recoger cuentos, mitos y leyendas. De los ancianos del pueblo de Limo hasta los niños de Punata, pasando por los campesinos de Tacopaya, el intercambio se reveló muy fructífero… Objetivo: salvaguardar las tradiciones orales y montar una pieza de teatro para presentarla a los ciudadanos con la idea de promover el intercambio cultural.

“El pueblo es triste. Mi comunidad va muriéndose. Y yo con ella”, confía un habitante de Limo. A la treintena de Indios Yucarare [2], le cuesta cada vez más sobrevivir en Amazonia cuando sigue envejeciendo y sufriendo la esclavitud por la corrupción de la industria de la madera. Y sin embargo, la comunidad rebosa de historias, de cuentos y de secretos. Cuando al principio se muestran poco dispuestos a comunicar, estos “olvidados” de la sociedad se transforman luego y rápidamente en sacamuelas, a poco que uno se interese a su situación. Y las historias desembocan en un intercambio constructivo; muchos detalles anotados para la creación de la futura pieza de teatro.

Entre ciudad y campo… el malestar

En Punata, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Cochabamba, la mayoría de la población pertenece a la etnia quechua. Allá, la tropa trabajó con el espacio creativo la Cigarra, una institución que recibe a niños de las comunidades cercanas. A través de talleres, juegos, dibujos o teatro, los jóvenes de 3 hasta 12 años cuentan las historias que pudieron oír de sus padres o abuelos… como aquella de Atoj Antonio y cumpa conejo (el zorro Antonio y su amigo el conejo), un cuento tradicional quechua. O también aquella de los habitantes de Cuchumuela: Sik’imira (el niño hormiga), tan pequeño que se necesitaba una lupa para verlo.

La pasión teatral y el respecto para el ser humano reunieron a los cuatros jóvenes de Makhurka Teatro, alrededor de esa iniciativa a principios de 2007... Todo había empezado con esta constatación lamentable: hoy en Bolivia el racismo se vuelve una plaga para la sociedad [3]. Un racismo recíproco entre indígenas y poblaciones viniendo de medios menos tradicionales. Entonces Makhurka Teatro quiere salvaguardar las culturas autóctonas, pero sobretodo restablecer el diálogo entre los Bolivianos. “No hacemos más que relevar los testimonios. La gente se encierre en sus prejuicios”, relata Ivette, una actriz de la tropa. Verdadero proyecto de integración, la pieza será primero presentada a un público ciudadano.

La Palabra que Desborda, que hay que pronunciar

La escritura y la escenificación del texto van tomando forma. La Palabra que Desborda releva entonces las historias de las poblaciones encontradas, desde el punto de vista de los habitantes mismos. Hasta los animales toman vida en esa pieza de teatro. La escucha y la repartición fueron las mejoras herramientas de búsqueda para realizarla.

Un texto será entregado a los alumnos de Punata, entre otras personas. Afortunadamente, la falta de fondos no permitirá publicarlo, pero varias representaciones están previstas hasta el final del año. Esa iniciativa permite intercambiar sobre todo con los jóvenes de colegios, institutos y universidades, desembocando en debates relacionados con la cultura y el respeto, simplemente. Muchos Bolivianos no conocen la otra Bolivia, a dos horas de sus casas…

“Gracias a nuestro modesto trabajo, hemos recibido muchas sonrisas y provocado nuevas esperanzas… Eso es lo más importante” confia Rocío, otra actriz. La simpática tropa permite darles de nuevo a las comunidades mismas estima y confianza, una dignidad que habían perdido. Y cambiar los prejuicios de cada uno en contra de palabras. Después de esa experiencia positiva, la tropa tiene hoy muchos proyectos e ideas en su cabeza. La tropa ha definitivamente decidido seguir utilizando el arte para favorecer la expresión de poblaciones marginalizadas y favorecer la comunicación entre todos.

Para ir más lejos: Résonances Latino-Américaines N° 16 - Septiembre 2007

[1] Makhurka Teatro, tropa de teatro creado en 2004, con el apoyo del Instituto boliviano de la cultura. Contacto : Ivette Mercado, kabukivett@hotmail.com.

[2] Los Yucarare, pueblos nómadas ahora sedentarios.

[3] La ruptura entre las comunidades quechua y los ciudadanos esta muy vieja y los discrepancias incrementan pese a progresos democráticos

Actualizado : Sábado 29 de septiembre de 2007

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